En
la carrera de
Indianápolis de 1968 se presentó un coche impulsado por turbino de gas
que
estuvo a punto de coronarse como vencedor.
En 1966,
el reglamento de la Fórmula dio un vuelco. Por un lado se impusieron
restricciones y por otro muchas libertades. Los motores aspirados
podrían tener tres litros de cilindrada y los que tenían turbo, 1.500.
Fueron admitidos otros tipos de motores como los rotativos, pero lo más
curioso es que se permitió el uso de turbinas de gas. Ante esta
situación, la pregunta latía en el aire ¿quién podía animarse a tal
aventura?, la persona que lo hizo no podía ser otra que Colin Chapman,
el revolucionario más grande que ha tenido la Fórmula 1.

Anthony Colin Bruce Chapman fue un diseñador, inventor y constructor en la industria del automóvil
El
proyecto nació en 1968, con las 500 Millas de Indianápolis como
laboratorio. Chapman deseaba ganar la carrera con un auto impulsado a
turbina. Ayudado por Andy Granatelli dueño de la petrolera STP,
contactaron con los técnicos de la fábrica Pratt & Whitney de
Estados Unidos. Querían una turbina de dos ejes para un chasis de Indy.
En fin, una turbina de un avión adaptada a un auto de carreras. La
pretensión era muy arriesgada puesto que las pocas veces que se habían
realizado estos inventos por aquél tiempo era para batir récords de
velocidad en algún desierto. Teóricamente un circuito oval con largas rectas y amplias curvas como el de Indianápolis era el escenario perfecto para aprovechar las ventajas de un automóvil propulsado por turbina.
El
coche tenía muchas sorpresas, la tracción era a las cuatro ruedas no
disponía de caja de cambios y fue uno de los primeros Fórmula 1 con una
aerodinámica depurada. Disponía de originalísimas formas que corregían
de manera efectiva después de muchas pruebas en túnel de viento, la
tendencia al cabeceo en aceleración y frenada que manifestaba el coche,
resultando así un conjunto tremendamente estable. El debut del nuevo
coche fue sorprendente, ocupando las dos primeras posiciones de la
parrilla de salida.
Los pilotos eran Joe Leonard y Graham Hill que clavaron el 1-2 en el templo de la velocidad. Ninguno de los monoplazas acabo la prueba aunque la lideraban en el momento en que tuvieron que retirarse.
Leonard abandonó por un problema de alimentación de gas, pero iba
ganando y Hill tuvo un accidente mientras peleaba por los lugares de
punta. Los resultados no acompañaron al espíritu innovador y a las
brillantes creaciones de Chapman. En la siguiente edición se
prohibieron los coches turbina. El Lotus 56 quizás fue un coche que se
adelantó en el tiempo a una época no preparada para recibirlo.

Los pilotos eran Joe Leonard y Graham Hill que clavaron el 1-2 en el templo de la velocidad.