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Historia de los
Colectores Solares
Actualmente y a pesar de los esfuerzos realizados por la Comunidad
Internacional para la protección del medio ambiente a través de los
Protocolos de Montreal y Kyoto, hay que recordar que la mayor parte de
la generación de energía térmica en el mundo está basada en
hidrocarburos provenientes del petróleo y gas natural, cuyas
reservas limitadas permitirán satisfacer la demanda solo por algunos
años. Este factor unido al hecho de la contaminación que producen
los hidrocarburos y que dañan seriamente nuestro planeta, han dado
lugar a que cada día se desarrolle y tenga más importancia la
tecnología relacionada con el aprovechamiento de la radiación solar.

Esta tecnología que parece nueva, no lo es, se remonta a muchos años atrás en el tiempo, en
concreto al siglo XIX, el porqué no ha sido explotada y desarrollada
hasta este momento, quizás haya sido un gran error basado en cuestiones
puramente económicas, ya que por aquél entonces y hasta hace poco
tiempo, los hidrocarburos se presentaban como una fuente
inagotable de recursos y generadora de riqueza. Sea cual sea la causa,
lo fundamental es que nuestro presente y futuro está en esa tecnología
descubierta hace dos siglos que nos permite obtener una energía limpia,
inagotable y respetuosa con nuestro medio ambiente.
En la década de 1870 el sueco americano John
Ericsson hizo funcionar su máquina de aire caliente con un concentrador
parabólico, este invento sumaba tres elementos fundamentales: un espejo
concentrador, una caldera y una máquina de vapor. En 1872,
Ericsson probó un método totalmente diferente: calentar el aire, en
lugar de utilizar agua, contenido en un cilindro situado en el foco de
un reflector curvo. Ericsson quedó sorprendido por el rendimiento de su
motor. Pero tres años después, se enfriaron sus ánimos al
darse cuenta que el aparato concentrador era tan grande y
tan caro que los motores activados por energía solar resultaban en la
práctica más costosos que sus análogos movidos por carbón.
Quince años más tarde en 1885, el ingeniero
francés Carles Tellier, sería una de las primeras personas en
desarrollar colectores solares de baja temperatura para impulsar
máquinas. Mientras que los motores convencionales empleaban vapor
de agua a cierta presión, los desarrollos tecnológicos de Tellier
utilizaban vapor presurizado de líquidos con unas temperaturas de
ebullición muy por debajo de la del agua. Tellier instaló un colector
solar (similar a los colectores planos domésticos de ahora) y en
lugar de llenarlos con agua para producir vapor, el fluido de trabajo
que escogió fue amoniaco. Después de la exposición solar obtenía una
razón de 300 galones por hora durante las horas más iluminadas del día.
Pensaba que simplemente añadiendo colectores podría usarse como un
sistema industrial.
En 1907 se patentó por primera vez en Alemania un diseño sobre colectores parabólicos (Parabolic trough collector, PTC), por Dr. Wilhelm Maier (en Aalen) y Adolf Remshardt (en Stuttgart).
En esa misma época, en los comienzos del siglo XX, el ingeniero
americano Frank Shuman, se dio cuenta que en los sistemas de captación
solar las altas temperaturas favorecían las pérdidas por conducción y
convección, además se tenía un elevado costo asociado a los espejos que
eran revestidos de plata. Por ello, retomó los estudios con las cajas
calientes, afirmando la idea de que con estas cajas se podían conseguir
temperaturas lo suficientemente altas como para hervir agua. Tras
algunos éxitos conseguidos, Shumann forma la compañía Sun Power
Company, teniendo un importante objetivo a largo plazo: la construcción
de una planta solar a gran escala en Egipto. Allí la mano de obra era
barata, y el potencial solar enorme. Antes de dar este gran paso,
construyó una planta piloto. Dicha planta se emplazó sobre 2.700 m² en
un terreno cercano a su casa en Pennsylvania. Para
incrementar la cantidad de calor producida en los colectores, se
sumaron a los colectores una serie de reflectores (espejos de vidrio),
y se añadió un mecanismo para ajustar el ángulo de los colectores a su
exposición óptima. Conectado a una bomba, el dispositivo podía
elevar
12.000 litros de agua por minuto a 10 metros de altura, y podía producir una potencia máxima de 32 caballos de fuerza.
Dispuestos para iniciar el desarrollo de la planta africana, en 1912
Shuman y su equipo de operarios llegan a Maadi, pequeña comunidad
agrícola junto al Nilo. Construyeron cinco colectores solares con
reflector parabólico con orientación sobre el eje Norte-Sur, cada uno
de 60 metros de largo por 4 de ancho y separados 8 metros entre si, con
un área total de apertura de 1.200 m². A finales de 1913,
y después de un intento fallido, la planta estaba preparada para
su inauguración. Se alcanzaron 55 caballos de potencia, captando el 40%
de la energía solar disponible, obteniendo resultados muy superiores a
los de la planta de Pennsylvania. A pesar del éxito de la planta, fue
cerrada en 1915 debido a la primera guerra mundial.
En la década de 1970 y como respuesta a la
crisis originada por el incremento disparado de los precios de los
hidrocarburos, es cuando surge el verdadero interés por esta
tecnología. En esta época tanto el departamento de energía de los
Estados Unidos (DOE), como el Ministerio Alemán de Investigación y
Tecnología, se encargaron de patrocinar en sus respectivos países el
desarrollo de una serie de procesos y sistemas de bombeo de agua
y calor con concentradores parabólicos.
Michael W. Edenburn (1976) investigó las
diferentes posibles orientaciones del colector y realizó un análisis de
rendimiento teórico de un CCP y lo comparó con resultados
experimentales. Utilizó para ello un tubo absorbedor aislado
por un tubo envolvente transparente para disminuir las pérdidas
térmicas. El análisis consideraba las pérdidas por transferencia de
calor y la transferencia de energía hacia el fluido de trabajo.
En el mismo año Norton Pierce presentó un trabajo sobre la posibilidad
de construir un colector solar eficiente y de bajo costo. Llegó a la
conclusión de que la precisión óptica y los mecanismos de
seguimiento del sol son los factores que aumentan el costo de la
tecnología de CCP. Determinó que si se lograra ubicar al tubo
absorbedor en el punto focal de manera más o menos constante, con un
error aproximado de 6°, se podría usar un mecanismo mucho más barato de
seguimiento, basado en un motor que gira a 1 revolución por año.
La forma en la que lo demostró, fue ubicando una elipse que
tuviera el tamaño suficiente para interceptar los rayos provenientes
desde el reflector. El ángulo total de aceptación de un borde del tubo
de agua al otro, variaba desde 10° a 17° en las unidades probadas.
En 1981 en España, fue probado en Tabernas
(Almería), un sistema de 500 KW de la Agencia Internacional
de Energía para generación eléctrica, usando concentradores parabólicos
en la plataforma solar de Almería. El receptor era tipo torre de sodio
fundido que alcanzaba temperaturas de 520 ºC y generaba 0,5 MW
eléctricos con unos 90 helióstatos en una superficie total de 3.700 m².
El sodio fundido se empleaba para generar vapor de agua que a su vez
movía un motor Stirling acoplado a un generador eléctrico.
Actualmente la instalación más grande financiada con recursos privados
que no produce energía eléctrica, es el sistema industrial de calor de
proceso basado en colectores parabólicos con 5.580 m², ubicado en
Chandler, Arizona y que ha estado operando desde 1983.
De 1984 a 1991, los avances en sistemas de
concentración parabólica fueron notables con el desarrollo de una serie
de plantas comerciales solares de 15 MW a 80 MW a cargo de Luz
Internacional Ltd. Esta compañía desarrolló por muchos años
los componentes y sistemas en una instalación en Jerusalén y fue
responsable de la construcción y operación de dos instalaciones de
calor de proceso en Israel. Las nueve plantas diseñadas por esta
empresa con una capacidad total de generación de 354 MW de electricidad
son llamadas SEGS (Sistemas de generación solar-eléctrica por sus
siglas en inglés) y están operando continuamente en el desierto de
Mojave al sur de California.
Actualmente en este desierto hay 9 centrales SEGS
que forman la mayor instalación solar del planeta. Son centrales
Híbridas, esto es, que producen electricidad a partir de la energía
solar y de combustible fósil. La producción a partir de combustible
fósil no puede sobrepasar un determinado porcentaje de la producción
total para así tener derecho a subvenciones. Se construyeron y operaron
varios sistemas de generación solar-eléctrica, éstas son:
- SEGS I y II se encuentran en Dagget.
- SEGS III a VII están en Kramer’s Junction.
- SEGS VIII y IX están en Harper Lake.
Estaba previsto construir tres más, SEGS X, XI y XII, pero dicho proyecto se suspendió. Algunas de estas centrales se encuentran en funcionamiento desde 1985. La última (SEGS IX)
empezó a producir en 1991. La compañía original que las gestionó se fue
a la bancarrota pero la que la sustituyó continuó con la producción de
electricidad.
En estos últimos veinte años se han producido muchos avances y todos
los estudios van encaminados a mejorar el rendimiento de los colectores
evitando las pérdidas de calor, desde las primeras investigaciones
sobre el flujo en colectores GDV realizadas por parte de Müller (1991) y Dagan (1992)
pero en las que no se hace referencia al rendimiento térmico para los
sistemas concentradores parabólicos, hasta el colector de generación
directa de vapor (GDV) propuesto por Cohen y Kearney (1994),
como un desarrollo futuro de los colectores en nuevas SEGS, cuya
finalidad es eliminar el aceite sintético tan costoso, evitar el
transporte de fluido intermediario con las pérdidas que esto ocasiona y
suprimir el intercambiador de calor de aceite-vapor, sin olvidarnos del
modelo óptico de colector parabólico propuesto por Heinzel en 1995 o el sistema de baja presión para generación de vapor analizado por Kalogirou (1995-1997),
fundamentado en el calentamiento de agua en un colector
parabólico, para después convertirla en vapor en un recipiente
separado, para finalmente llegar al último avance en este tipo de
tecnología, el colector parabólico conocido con el nombre EuroTrough,
que ofrece numerosísimas ventajas con respecto a la mayoría de los
sistemas actuales en concentración solar de canal parabólico.
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