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El calor dispara los CICLOS COMBINADOS
como respaldo del sistema eléctrico y los revalida como “energía de guardia”

El sector del gas exige al Gobierno que perciba el gas como “clave” para un mix sostenible y un elemento “decisivo” en la estrategia verde. Este sector ha hecho los deberes propios y así lo afirman desde la patronal con más de 23.000 MW
instalados, e incluso los deberes ajenos, con la entrada al sistema de
tecnologías que requieren respaldo y que han convertido al gas en la
energía que le cubre las espaldas a las oscilaciones de la termosolar,
la fotovoltaica y la eólica. Por eso Sedigas quiere que Industria defina un Plan de Ciclos Combinados
en el que la función de seguridad del suministro, se añada el papel de
respaldo del sistema eléctrico. Las elevadas temperaturas y el repunte
del consumo eléctrico ocurrido este verano en los días de máximo calor,
hacen que esta reclamación este más cerca de convertirse en
realidad. Los ciclos combinados con un 32,4% de la generación eléctrica
se han convertido en el pilar principal del sistema en momentos de alta
demanda con poca producción renovable.
Como detalla Sedigas durante una jornada marcada por el intenso
calor y la ausencia generalizada de vientos, en la que más de la mitad
de las provincias españolas han estado en alerta por temperaturas
máximas, el sistema eléctrico español tuvo que ser soportado por las
centrales de ciclo combinado de gas natural instaladas en España,
consiguiendo uno de los récords de funcionamiento de la temporada para
estas instalaciones.
Alrededor de las 13:30 horas del 19 de julio, cuando según Red Eléctrica de España la demanda de energía alcanzó el mayor pico del verano, con 41.186 megavatios, los ciclos combinados representaron un 32,4 de la estructura en el país, siendo el componente que más aportó a la generación con 13.888 megavatios.
Las energías renovables por su indisponibilidad en función de las
variaciones meteorológicas, precisan como soporte de una capacidad
adicional equivalente a la propia capacidad instalada. Durante las
horas punta del pasado 18 de julio la energía eólica aportó solamente
un 1,4% de la generación (595 MW). De esta forma al funcionar como
respaldo del sistema, los ciclos combinados han bajado su factor de
carga medio en periodos largos y tienen puntas de carga donde el
sistema necesita casi toda la totalidad de las turbinas en determinados
periodos. Actualmente existen 22.243 MW de potencia instalada de
ciclos combinados, inferior a la potencia mínima indicada en la
planificación del Gobierno con horizonte 2011.
Según ha comentado el presidente de Sedigas, Antonio Peris, “los ciclos combinados aún tienen el brillo y el olor de lo nuevo”,
y quieren garantías. Su papel en el mix para cubrir la demanda
eléctrica no se cuestiona. No sólo -como explica el presidente de
Sedigas- por ser un sector que aporta al PIB 8.500 millones de euros
anuales (con más peso que los 4.780 del textil, o los 4.805 millones de
las renovables), o por los 52.745 puestos de empleo directo, indirecto
o inducido (más otros 20.000 de instaladores y en industrias
auxiliares) que genera. Ni siquiera, por los 6.373 millones de euros en
valor agregado en el 2008 y 10.800 millones de euros en inversión en la
última década. El sector gasista saca de nuevo a la luz y se apoya
fundamentalmente en sus ventajas competitivas estrictamente
energéticas, la eficiencia, la seguridad de suministro y la flexibilidad. Las mismas que impulsaron desde el año 2000 su crecimiento geométrico.
De entre las energías fósiles es la menos contaminante. España sólo
seguida por Inglaterra, es el único país de la UE que tiene un mercado
diversificado de suministradores ((entre 9 y 11 países) y como país con
mas gasificadoras del continente y tercer consumidor mundial de GNL
cuenta con fórmulas diversas de abastecimiento, lo que reduce los
niveles de incertidumbre de aportación de energía Las singularidades
del sector gasista español y la evolución reciente de los mercados
garantizan que el suministro se realice en condiciones de
competitividad y seguridad. Es la fuente energética con mejor capacidad
de entrada al sistema y transporte interno.
Y la particularidades del gas especialmente la flexibilidad de las
plantas, la eficiencia, el coste de inversión y las reducidas emisiones
de CO2 le sitúan como la mejor opción de generación eléctrica
complementaria a las fuentes renovables. Por eso, los gasistas
españoles buscan poder aprovechar la ventaja en costes medios que
suponen la capacidad ya instalada en sus infraestructuras frente a
otras tecnologías. “Es eficiente utilizar la capacidad instalada, frente a instalar capacidad en otras tecnologías” recuerda Peris. Su propuesta pasa por contener el desarrollo de tecnologías “menos maduras que se encuentran en fase inicial y requieren primas entre ocho y diez veces superiores a su coste” y fomentar el I+D para que tengan más eficiencia y “cuando estén maduras, hacerlas entrar en instalación masiva”.
Sedigas pide retribuir al gas no sólo por su funcionamiento de mercado, sino además por su servicio de ‘back up’, por “estar de guardia”.
Si hace tres años la figura de la garantía de potencia fue sustituida
por el actual pago por capacidad, ahora que se ha transmutado el rol de
los gasistas en el mix eléctrico quieren también que se actualice el
modelo de retribución de los ciclos combinados, que se tenga en cuenta
su capacidad de responder a la imprevisibilidad de las renovables y de
ofrecer un suministro eficiente, las cualidades que el sistema más
requiere.
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