Los parques eólicos marinos pueden reducir notablemente los efectos de los huracanes

Los molinos situados en el mar para producir electricidad pueden tener un efecto aún más beneficioso que la propia energía limpia. Sobre todo ante la llegada de los devastadores huracanes tropicales a la costa.

 

 

Las turbinas eólicas situadas en el océano para generar electricidad pueden tener otra gran ventaja aparte de producir energía renovable: el debilitamiento de los huracanes antes de que las tormentas toquen tierra.

Un modelo computacional diseñado por investigadores de la Universidad de Stanford (Califor- nia, EEUU) para estudiar parámetros atmosféricos como la contaminación, la meteorología o el clima se ha utilizado por primera vez para averiguar cuánta energía son capaces de absorber los parques eólicos situados en el mar (offshore) de las corrientes de viento globales. Pero la sorpresa ha acontecido cuando los investigadores han aplicado este modelo ante casos de potentes huracanes que se acercan a una costa que cuenta con un gran parque eólico offshore.

La investigación de la Universidad de Delaware y la Universidad de Stanford muestra como un«ejército de turbinas eólicas»en el mar podría reducir la velocidad de los vientos huracanados, la altura de las olas y las mareas de tempestad que causan las inundaciones.

Los resultados, publicados en la revista Nature Climate Change, demuestran por primera vez que los aerogeneradores pueden amortiguar el daño a las ciudades costeras por causa de los huracanes. Los molinos pueden afectar en gran medida a las tormentas tropicales reduciendo hasta en casi 150 kilómetros hora (hasta un 50%) los picos de viento y calmando hasta un 79% la violencia del huracán.

«Las pequeñas turbinas pueden luchar contra la bestia», ha dicho la coautora del estudio, Cristina Archer, profesora asociada en la Universidad de Delaware.

Archer y Mark Jacobson, de la Universidad de Stanford, calcularon previamente el potencial global de la energía eólica, teniendo en cuenta que a medida que las turbinas generan electricidad, también están desviando un poco de energía de la atmósfera. Encontraron que hay más que suficiente viento para mantener la demanda de energía en todo el mundo con un efecto insignificante en el clima global.

El profesor de Ingeniería Civil y Ambiental de Stanford Mark Jacobson se ha pasado 24 años desarrollando este complejo modelo computacional, pero para esta última investigación ha introducido en su ordenador casos reales de algunos de los huracanes que más daños han causado en EEUU en los últimos años y ha probado a introducir un parque eólico de decenas de miles de molinos frente a la costa para ver qué hubiera ocurrido. Concretamente Jacobson y sus colegas simularon la llegada de tres huracanes: el Sandy, que llegó a Nueva York, y el Isaac, ocurrido en Nueva Orleans, ambos en 2012; y también el Katrina, que devastó Nueva Orleans en 2005.

«Lo que hemos visto es que cuando los molinos eólicos están presentes, ralentizan los vien-              tos de rotación exterior del huracán», asegura Jacobson. «Esto desencadena una disminución de la altura, lo que reduce el movimiento de aire hacia el centro del huracán, incrementando la presión central, y da como resultado una menor velocidad de los vientos del huracán entero y hace que se disipe antes», dice el investigador.

En el nuevo estudio, los investigadores se fijaron más de cerca en cómo la extracción de viento de las turbinas podría afectar a los huracanes. A diferencia de los patrones climáticos normales que conforman el clima global en el largo plazo, los huracanes son eventos inusuales y aislados que se comportan de manera muy diferente. Por lo tanto, los autores plantearon la hipótesis de que un huracán podría verse más afectado por los aerogeneradores que los vientos normales.

«Los huracanes son un animal diferente», dijo Archer. Utilizando su modelo meteorológico sofisticado, los investigadores simularon los huracanes Katrina, Isaac y Sandy para examinar qué pasa-ría si grandes parques eólicos con decenas de miles de turbinas hubieran estado en los caminos de las tormentas.

Encontraron que, mientras el huracán se acercaba, el parque eólico eliminaría la energía de la orilla de la tormenta y frenaría los vientos que se mueven rápidamente. Las velocidades del viento más bajas en el perímetro del huracán se propagarían gradualmente hacia el interior hacia el ojo de la tormenta. «Hay una retroalimentación en el huracán que es realmente fascinante de examinar», comentó Archer.

Las reducciones más altas de la velocidad del viento fueron de hasta 87 kilómetros por hora durante el huracán Sandy y 92 kilómetros por hora durante el huracán Katrina.

De acuerdo con el modelo de la computadora, los vientos reducidos harían bajar la altura de las olas del mar, así como de los vientos que empujan el agua hacia la costa a modo de ma-reas de tempestad. El parque eólico redujo la marejada (una de las principales causas de las inundaciones del huracán) hasta en un 34 por ciento para el huracán Sandy y un 79 por ciento para el huracán Katrina.

Aunque los parques eólicos no disipan por completo un huracán, los vientos más suaves también impedirían que las turbinas se dañen. Las turbinas están diseñadas para mantenerse girando a una determinada velocidad del viento, por encima del cual las cuchillas se bloquean y la pluma entra en una posición de protección.

El estudio mostró que los parques eólicos frenarían la velocidad del viento, por lo que no iban a llegar a ese umbral.

A si mismo el estudio sugiere que los parques eólicos marinos po-drían servir a dos propósitos importantes: evitar daños importantes en las ciudades durante los huracanes y producir energía limpia durante todo el año en condiciones normales. Esto hace de los parques eólicos en alta mar una medida de protección alternativa a los diques, que sólo sirven a un propósito y no generan energía.

 

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