La energía solar fotovoltaica retoma fuerza en España gracias al Acuerdo de París y al abaratamiento de costes de producción

Los inversores españoles vuelven a interesarse por este sector tras comprobar que ahora pueden desarrollar sus proyectos casi al margen de la regulación. Además gracias al alto recurso solar y al abaratamiento de costes de producción, ahora los proveedores solares pueden competir sin necesidad de ayudas públicas.

 

España se prepara para una transición energética con nuevos proyectos de energía fotovoltaica. Pero lo va a hacer de una manera muy distinta respecto a la década pasada. Ahora los ingresos dependerán esencialmente del mercado en lugar de lo que decida el Ministerio de Energía.

Que el país con más sol de toda Europa no haya invertido en este tipo de energías hasta el momento no ha sido por culpa de falta de recursos, sino por la ruptura de la seguridad jurídica por parte del Gobierno de Mariano Rajoy que ahuyentó a los inversores españoles y provocó un parón en su desarrollo.

No obstante, las nuevas condiciones de mercado y el consenso político europeo alcanzado tras el Acuerdo de París están atrayendo nuevamente la inversión a España hacia la fotovoltaica, cuya penetración en el mix energético apenas cubre el 3% de la demanda actual. Con una rentabilidad estimada del 4% y el 7% de media, vuelve a situarse esta fuente de generación eléctrica como un objeto de deseo para desarrolladores industriales, bancos y actores colaterales, entre otros.

Algunos de los factores clave para su fuerte desarrollo han sido: el abaratamiento de los costes de producción de las placas fotovoltaicas, nuestro alto recurso solar, el consenso político contra el cambio climático y la descarbonización, así como la comodidad de los proveedores de competir sin la necesidad de solicitar ayudas públicas.

Actualmente, las placas de energía fotovoltaica son casi diez veces más baratas de lo que eran hace diez años. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la electricidad producida con solar fotovoltaica ha sido la que más se ha abaratado de todas las tecnologías renovables. Este ha sido el agente clave para su fuerte desarrollo en la actualidad. Ahora la energía solar fotovoltaica puede ser competitiva sin necesidad de ayudas, como sucedía en el pasado. Este retroceso del coste de la electricidad se debe a la fuerte caída de los costes de instalación, mientras ha mejorado la capacidad de la tecnología.

Otro factor determinante es gran volumen de recurso solar que tiene España, pues es el país de Europa que más radiación solar dispone. Sin embargo, las capacidades energéticas están infrautilizadas. A finales del pasado año, España contaba con cerca de 4.675 megavatios (MW) de potencia fotovoltaica mientras que en Alemania, cuyo recurso solar es mucho más escaso y su extensión de terreno es semejante, hay más de 40.000 MW en funcionamiento.

El elevado nivel de compromiso que ha adquirido la Unión Europea en la lucha contra el cambio climático, junto a la fuerte presión institucional de descarbonización que se está ejerciendo en las grandes ciudades contra las fuentes de producción más contaminantes, son el tercer factor clave para los inversores. Esto impone a acabar con las emisiones para el año 2050 y aumentar la producción eléctrica a través de energías renovables. Para cumplir con los Acuerdos de París, firmados en 2015, los expertos apuntan por una electrificación de la economía.

 

Además, existe  una menor incertidumbre regulatoria que invita a la inversión de estos proyectos. La energía fotovoltaica demostró en la última subasta de renovables que puede competir sin necesidad de recurrir a ayudas públicas. Es decir, a precios del mercado.  El principal producto se conoce como PPA (Power Purchase Agreement), y se trata de un acuerdo a largo plazo entre un generador que vende energía a un determinado precio y un consumidor que la compra. Este producto está siendo la clave, dado que sin ayudas del Gobierno los bancos y los fondos están accediendo a aportar capital tomando este PPA como garantía, lo que está permitiendo un progreso al margen de las recientes subastas y de cualquier tipo de ayuda. 

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