El Gobierno aprueba el RD por el que se amplia la vida de las instalaciones nucleares lo que permitiría reabrir Garoña

El Gobierno acaba de aprobar un Real Decreto (RD) que modifica el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas (RINR) y permite que Garoña pida su reapertura. Este decreto debería mejorar la seguridad de la gestión de los residuos de alta actividad, pero paradójicamente se utiliza ahora para tramitar la reapertura de las instalaciones nucleares y radiactivas un año después de ser clausuradas, reduciéndose las garantías de seguridad.

El RD da un año a las instalaciones nucleares y radiactivas de primera categoría para pedir su reapertura después de su clausura. La aprobación, realizada en Consejo de Ministros, resulta escandalosa porque viene a modificar una pieza tan importante de la reglamentación nuclear como el RINR a la medida de Garoña.

Así, para favorecer a una empresa (Nuclenor, propiedad de Endesa e Iberdrola al 50%), se abre un importante boquete en la seguridad al permitir que las instalaciones soliciten su reapertura abreviando los procedimientos habituales que daban mayores garantías sobre el estado de las instalaciones. La merma de seguridad se producirá por la reducción de plantillas y por la rebaja de los protocolos de seguridad para ahorrar gastos.

Esta modificación abre la puerta a revertir el cierre cuando este supuestamente se produzca «por motivos económicos» y no de seguridad. Pero resulta claro que la forma de llevar cualquier instalación a los niveles de seguridad requeridos por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es invertir más dinero.

En efecto, Garoña tendría que invertir más de 130 millones de euros para realizar los cambios requeridos por las pruebas de estrés y del propio CSN.

Hasta la fecha, el Gobierno ha dado varias oportunidades a Nuclenor para mantener la central en funcionamiento. Y sin embargo a la empresa no le ha interesado, quedando al final el Ejecutivo como el principal interesado en la continuidad de Garoña, porque empeñó su palabra política. Con ese fin revocó la orden de cierre de 2009 y llegó a obligar al CSN a emitir un dictamen sobre el estado de la central en cinco días, dañando la reputación de este organismo regulador. Pero, a pesar de todas estas cesiones del Gobierno, es muy probable que Nuclenor siga sin tener interés en reabrir la central, puesto que su lamentable estado supone en sí mismo una gran incertidumbre tecnológica.

Cabe preguntarse el motivo, entonces, de esta presión de Iberdrola y Endesa para que se promulgue el Real Decreto.

La explicación más plausible está en que Garoña es la moneda de cambio que la industria nuclear española está usando para conseguir «mejorar» el régimen legal de las centrales nucleares.

El sector nuclear presiona para que se elimine el impuesto sobre los residuos de alta actividad y para que se prolongue la vida de las plantas a 60 años. Dos extremos que resultan muy problemáticos porque el impuesto fue propuesto por la Comisión Europea y la vida útil de una central la debería dictaminar el CSN, y no el Gobierno.

El presidente de la Sociedad Nuclear Española (SNE), Francisco López, estima que en caso de que Nuclenor, la empresa titular de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), decida solicitar la renovación de su licencia para volver a producir electricidad, lo hará «por un plazo superior a 2019, con toda seguridad», ya que esa fecha «está a la vuelta de la esquina».

Durante la rueda de prensa con motivo de la celebración de la jornada de experiencias y perspectivas de las centrales nucleares en 2013, López ha manifestado que 2019 está a la vuelta de la esquina y que cree que sería un plazo corto de tiempo, por lo que entiende que «Garoña va a solicitar un plazo superior».

En todo caso, de acuerdo a sus informaciones, la decisión de Nuclenor sobre Garoña «no está tomada» ya que primero deberá analizar el Real Decreto para la Gestión del Combustible Gastado aprobado por el Consejo de Ministros el 21 de febrero, una vez que éste sea publicado por el Boletín Oficial del Estado.

Concretamente, opina que Nuclenor primero analizará la reforma normativa y a continuación analizará la viabilidad de cumplimiento de las condiciones así como la viabilidad económica.

Así, ha recordado que las centrales del parque nuclear español realizan inversiones de 40 millones de euros anuales, al tiempo que ha defendido la estabilidad que proporcionan al sistema eléctrico, al igual que el carbón y el gas, pero sin generar emisiones de CO2 y con un coste de combustible que no llega al 10 por ciento de los costes totales.

Por ello, ha valorado que la energía nuclear es positiva para el país, pero no puede con toda la carga impositiva, por lo que para garantizar su viabilidad, «a cambio, podrían operar en un plazo de tiempo más largo, a 60 años» y espera que los impuestos al combustible que impuso el Gobierno hace un año se retiren cuando la situación económica mejore, ya que las empresas eléctricas pagaron 1.600 millones de euros más en impuestos en 2013 que en el ejercicio anterior.

Respecto a cuanto tiempo puede operar un reactor ha recordado que aunque el plazo inicial de vida se diseña para 40 años, las condiciones en las que se ha operado el parque atómico son muy conservadores y se han ido introduciendo mejoras y ha añadido que en Estados Unidos «ya hay más de 75 centrales con permiso para 60 años y se están planteando superar ese plazo».

Marco estable para el largo plazo

Además, ha subrayado que la nuclear es una energía de largo plazo por lo que se requiere un marco regulador «estable y predecible» ya que la seguridad de las centrales españolas «no está en cuestión».

De acuerdo con los datos del sector en 2013, en la actualidad hay 434 centrales nucleares en operación en todo el mundo, 69 en construcción y cerca de 180 en proyecto. En ese ejercicio se inició la construcción de 5 nuevos reactores, mientras que se están desmantelando tres centrales.

El país con mayor crecimiento es China, según ha apuntado el presidente de la SNE, que ha dicho que en el país oriental hay 26 centrales en construcción y otras 59 en proyecto porque ese país quiere situarse en el segundo puesto del ranking mundial.

En cuanto a España, López ha precisado que el consumo eléctrico ha bajado un 2,2 por ciento en 2013, según datos de Red Eléctrica Española, que son similares a los de 2003 o 2004, aunque ha advertido de que se espera un cambio de tendencia en 2014.

Casi el 20% de la electricidad es nuclear

En total, la nuclear aportó el 19,8 por ciento de la electricidad, más o menos el mismo nivel que la energía eólica, en un año en que la hidroeléctrica ha experimentado un alto crecimiento. Igualmente, ha apuntado que en total, más del 61 por ciento de la energía eléctrica generada en España en 2014 no generó emisiones de CO2.

 «Las centrales han funcionado de forma excelente en 2013 han producido algo menos por la parada de Garoña y porque algunas tuvieron que recargar combustible», ha manifestado.

En este contexto, ha agregado que los reactores han implantado muchas de las mejoras surgidas de las pruebas de resistencia practicadas al parque nuclear español a raíz del accidente nuclear en la central de Fukushima Daiichi (Japón).

 

Go to top